¿Es el “Planeta de los Simios” factible? Por AR Rossi

La novela el Planeta de los Simios (“PDLS”) del francés Pierre Boulle publicada en 1963 es uno de lo grandes clásicos de la ciencia ficción. La idea básica es que primates no humanos conquistan la tierra gracias a una vuelta del destino que se genera a partir de un virus que aniquila gran parte de la población humana (al que los primates no humanos son inmunes). Así, de a poco estos grandes simios se van apoderando de lo que por tantos años ha sido, de acuerdo a la opinión pública, una posición dominante en el planeta. Esta idea es parte ya del imaginario común de mucha gente, probablemente debido a la sagas de películas que se han hecho basado en esta novela (5 películas, 1968 – 1975; 2 películas 2011 y 2014, y en mi opinión la absolutamente olvidable versión del 2001, dirigida por Tim Burton) las cuales han gozado de gran popularidad. Este “mundo al revés  en el que nosotros somos ahora los reducidos a exhibición, y donde no la pregunta si los humanos tienen “alma” o algún tipo de inteligencia es discutida, por alguna razón es tremendamente fascinante.

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El Planeta de los Simios (1968). Primera parte de la hoy, larga saga de películas basadas en la novela de Pierre Boulle

 

Hay algo en el PDLS que nos cautiva, quizás es parte de una curiosidad macabra que se pregunta: ¿es esto posible?. O quizás basado en el miedo primario de que algún día, por alguna razón que se sale de nuestro control, dejemos el puesto de especie dominante de la tierra, y que el mejor grupo de especies para reemplazarnos sean nuestra parientes mas cercanos, el resto de los grandes simios.

 

Desde los 80’s evidencia estudios de campo (observacionales) ha mostrado presencia de rasgos en grandes simios (particularmente chimpancés)  que antes pensábamos eran solamente humanos; como el uso de herramientas (por ej. Goodal, 1986),  aprendizaje social con variación cultural (por ej. Wrangham et al, 1996; Matsuzawa, 1994), empatia y conductas altruistas (por ej. Warneken & Tomasello, 2006). Pero quizás mas inquietante es la evidencia que contribuye a pensar que los grandes simios muestran signos similares también a nuestro lado mas “oscuro”, el que implica la política y sus quehaceres, incluidos complots para derrocar a líderes, asesinato de pares y conducta agresiva hacia los mas débiles, por mencionar algunos (De Wall & Wall, 2007).

 

¿Pero qué significa que existan rasgos que [¡nosotros mismos!] categorizamos como “humanos” en otros animales?¿Significa que el ser humano puede ser reducido a la actividad de un gen o la modificación generada por un virus?. Por ejemplo, como se muestra en la más reciente parte de la saga del PDLS, donde un virus puede ser capaz de alterar las redes neuronales de un chimpancé… ¿este organismo tendría la potencialidad de tener conductas y cognición humanas?. De esta forma, se abriría la puerta a que el secreto de lo humano se encuentra escondido en algún lugar de nuestra biología y que por lo tanto podríamos “humanizar” a otras especies.

koba

Koba, parte esencial de la versión del 2014 dirigida por Matt Reeves. Koba, antagonista de Cesar (¡bien Shakespereana esta versión!), representa rasgos como la traición, deseos de venganza y ambición de poder.

 

Es ahí donde el PDLS falla en conceptualizar la idea de lo que es ser humano y nuestra posición (y la del resto de las especies) en el ecosistema. Pensar en que los humanos estamos en el tope de la escala evolutiva no solo es erróneo sino también ha sido tremendamente dañino para el planeta y sus especies, quizás poniendo en peligro el futuro de ambos. Pero de ahí a pensar de que al “humanizar”, bajo algún tipo de mecanismo biológico las bases neuroendocrinas de otra especie de primates (primates no-humano) esta “humanizará” su comportamiento es pensar que el comportamiento solamente depende de factores internos, dejando de lado la importancia del ambiente y como este modula, a través de procesos evolutivos, a las especies.

 

Es por esto que, con cierta confianza, se puede decir que el PDLS no se convertirá en realidad. Probablemente nunca. Aunque algunos de nosotros, entusiastas de las primatología y amantes de los animales, veamos con ojos vidriosos como ellos desarrollan un mundo justo entre ellos, culturalmente diverso y con una exquisita variedad de personalidades y habilidades cognitivas, esto tiene poco sentido y no hace justicia a la exquisita historia evolutiva y variedad de habilidades socio-cognitivas de estas especies de simios. Que no necesitan, por ningún motivo ambiental, parecerse tanto a nosotros.

Referencias:

 

Goodall, J. (1986). The chimpanzees of Gombe: Patterns of behavior.

 

Wrangham, Richard W., ed. Chimpanzee cultures. Harvard University Press, 1996.

 

Matsuzawa, Tetsuro. “Field experiments on use of stone tools by chimpanzees in the wild.” Chimpanzee cultures (1994): 351-370.

 

Warneken, F., & Tomasello, M. (2006). Altruistic helping in human infants and young chimpanzees. science311(5765), 1301-1303.

 

De Waal, F., & Waal, F. B. (2007). Chimpanzee politics: Power and sex among apes. JHU Press.

 

 

 

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