Bases neurales de Marte y Venus ¿Existen diferencias de sexo en el cerebro?

Las diferencias de sexo se asumen a distintos niveles, siendo el social quizás el que se manifiesta mas fuertemente y el que conlleva mas repercusiones a nivel social . Estas repercusiones, que muchas veces toman forma de esteretipos y prejuicios socioculturales de lo que es [o debe] ser hombre y mujer son parte del bagaje cultural. Se escucha en la radio, se ve en la television, en el metro y el bus. Todos y cada uno de nosotros tenemos una idea mas o menos rígida (o flexible) de lo hace al hombre y a la mujer diferentes. Lo que por supuesto, da para un amplio debate.

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Cuando este debate ocupa argumentos biológicos, las cosas tienden a complejizarse. Ya que el argumento biológico, cuando es mal usado, muchas veces da pie a nociones restrictivas y prohibitivas que se pueden fácilmente llevar al area comportamental, psicológica y moral. Es así como el mal entendimiento de la evidencia científica puede tener un rol apoyando creencias e ideologías personales, y se pueden usar tanto como para ampliar el debate como para reducirlo.

Las neurociencias en particular, que básicamente se preocupan de entender el funcionamiento del sistema nervioso, han provisto evidencia acerca de ciertos substratos biológicos que se presentan de forma unica para cada sexo. Esta evidencia viene primariamente de estudios que usan modelos animales, particularmente roedores, los cuales luego se traducen a estudios humanos.

Es asi como hoy en día se sabe que hombres y mujeres tenemos cerebros morfológicamente distintos, particularmente en en regions prefontales, parieto-posteriores y en el cortex occipital. En estas regiones, se verían a la vez, distinta cantidad de receptores encargados de sintetizar hormonas específicas en el cerebro. Por ejemplo, hormonas generadas por las gónadas (testículos en hombres; ovarios en mujeres) tienen funciones distintas que principalmente se ven en el ambito reproductivo.

Asimismo, recientemente se ha investigado como estas hormonas típicas de cada sexo actúan más allá del ámbito reproductivo. Así, existe evidencia acerca diferencias de sexo que se ven en ámbitos de fluencia verbal, velocidad perceptual, sentido del olfato, y habilidades visuo-espaciales. Estas podrían ser resultado de las diferencias morfológicas (que se generan principalmente en útero) entre el cerebro femenino y el masculino (Goldstein et al., 2001).

Estas diferencias entre el cerebro masculino y femenino han derivado en teorías acerca del origen de desórdenes de la cognición social, como es el caso del Espectro Autista. De esta forma, Baron Cohen y colegas (2002, 2005, 2011) postulan que aspectos neuroanatómicos especificos que se ven en el espectro autista, que afecta mayoritariamente a hombres, tienen relación con una exageración de carácteres masculinos en el cerebro (fenómeno al que los autores denominan “cerebro masculino extremo”). Los aspectos que estarían  exagerados, tendrían relación con el hecho de que a nivel de población, los hombres tienen mejor capacidad de predecir y de responder a sistemas que no-agenciales (siendo las personas el mejor ejemplo de sistemas agenciales). Por eso sería que en el desorden del Espectro Austista, uno de los principals síntomas es la incapacidad de empatizar con otros. Esta teoría aún esta en desarrollo, y más importante, se está investigando qué tipo de aplicaciones prácticas puede derivar de ella.

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Finalmente, se ha investigado como las diferencias de sexo en desórdenes mentales afectan el desarrollo a largo plazo de estas. A través de preguntas como cuáles son los factores más relevantes en desórdenes como la depressión, trastornos de ansiedad y estrés, por mencionar alguna, que afectan distinto a cada sexo son material importante de investigación actual.

En este sentido, el area de investigacion de las diferencias de sexo a nivel de sistema nervioso puede ser tremendamente fructífera. Pero cuidado hay que tener con factores socio-culturales, de historias de vidas y de muchas veces, tratos desiguales en la atención básica, los cuales son difíciles –sino imposibles- de separar de factores biológicos.

Referencias

Goldstein, J. M., Seidman, L. J., Horton, N. J., Makris, N., Kennedy, D. N., Caviness, V. S., … & Tsuang, M. T. (2001). Normal sexual dimorphism of the adult human brain assessed by in vivo magnetic resonance imaging. Cerebral cortex11(6), 490-497.

Baron-Cohen, S. (2002). The extreme male brain theory of autism. Trends in cognitive sciences6(6), 248-254.

Baron-Cohen, S., Knickmeyer, R. C., & Belmonte, M. K. (2005). Sex differences in the brain: implications for explaining autism. Science310(5749), 819-823.

Baron-Cohen, S., Lombardo, M. V., Auyeung, B., Ashwin, E., Chakrabarti, B., & Knickmeyer, R. (2011). Why are autism spectrum conditions more prevalent in males?. PLoS biology9(6), e1001081.

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